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Hablando de gastronomía: ¿Qué sabes?

un ceviche de mango. Buen exponente de la creatividad de la cocina venezolana

Esta semana y este mes son muy especiales para mi. Y aunque hablando de gastronomía se me podría ir la vida, antes de todo te cuento la razón. Mañana 4 de agosto SheEmprende como marca cumple 2 años en mi vida. Y el miércoles, el día siguiente, publiqué por primera vez en estos espacios, con web renovada y dominio propio hace un año atrás.

Para un social media, es la realización total. Te da más flexibilidad aún y te permite jugar con más cosas de diseño, posibilidades y otras cosas técnicas que no contaré para no aburrirte. Hoy siento que llegué para quedarme.

Sin embargo y como la vida es movimiento, en un entrenamiento de comunicación gastronómica hace unos días sentí vívidamente la expresión filosófica tan popular: Yo solo sé, que no sé nada.

Y tal como decía mi abuela Isabel, que no se puede estar en este mundo por vivir, mejor te voy contando de qué va esto con la esperanza de que se afiancen los conceptos al compartirlos. Y quien quita, si hasta me das tus aportes también. Comencemos entonces.

Culinario, foodie, gastrónomo, comfort food… ¡Oh, santos fogones! ¿Qué es eso?

Resulta que yo pensé y tal que hablando de gastronomía era la mejor. Que ya había superado la etapa de las conversaciones de 2 de la mañana en fiestas donde todo el que habla medianamente coherente después de los tragos, se puede lucir. Pero no. Estos conceptos tienen unas particularidades que me gustaría contarte.

Culinario… Que pertenece a la cocina por supuesto.

Pero también es una expresión de aquellos aspectos que están directamente relacionados con las tradiciones de la cocina de cada pueblo o lugar. En otras palabras y es lo que me parece más interesante, no podemos desligar nuestro arraigo y tradiciones de la actividad de preparar y disfrutar nuestros alimentos.

Lo lees y te suena lógico, pero para muchos no es tan evidente. Por eso yo, siendo venezolana, reconozco que a lo largo y ancho de nuestra geografía hay alimentos que tienen ligeras diferencias en su preparación. Por lo tanto los hace únicos en cierto sentido.

El ejemplo típico de ello es las tan polémicas caraotas (en otros países frijoles negros) que en mi oriente tienen ese toque dulzón pícaro y hacia el occidente, en las cumbres andinas, te pueden matar si les añades azúcar. (Este párrafo ha sido patrocinado por Roosevelt Gordones y Luis Hernández… Esto es publicidad).

Entonces la preparación de nuestras comidas es mucho más que técnica y proceso. Es alma social expresada a través de los sabores.

¡Los foodies nos ocupamos es de comer!

Comelones irrecuperables, disfrutamos más que muchos cualquier cosa que nos comemos. Más no cualquiera pues. Tenemos como que cierto estilo y hasta ¡Club de estos hay! Mientras más diferentes sean los platos, más placer nos da aunque yo si tengo mis límites.

Lo bueno de la modernidad, es que nos ha permitido tener una mejor imagen, que en otrora le dirían: Usted es un tragón. ¡Y qué horror! Primero muerta que bañada en salsa de tomate -no pretenderás que me vas a ver con sangre- que me llamen de esa manera.

no hay nada más tradicional hablando de gastronomía que el arroz con leche de las abuelas

el dulce arroz con leche de las abuelas. Foto: archivo Luis Vargas Rojas

Y genial que asesorando marcas de este tipo, me veo en el enorme aprieto y sacrificio de andar probando para darle el “visto bueno” a mis clientes. Y sé hacer cosas bien gustosas y estelares también. Aunque esté emparentado con lo que llaman gourmet (que viene siendo como más general y apuntando a un estilo de vida), nuestro foco no es el refinamiento estricto. Es, en pocas palabras, los buenos sabores. Y eso no está ligado con lo sofisticado de algo. Es que esté bien elaborado.

Los que se lucen hablando de gastronomía son los gastronomers.

También llamados de manera castiza gastrónomos. Y aquí si me llevé la mayor sorpresa. Porque en los orígenes griegos se le llamaba a esta disciplina gastrología porque su centro era la conexión de los saberes del estómago al que solo se le consiente comiendo bien. Entonces era eso: El compendio de recetas, de los tipos y especies de alimentos una que otro toquecito de botánica y alquimia.

Hasta que un día un sabio llamado Arquestrato -al que todos debíamos tener en la cartera, como postalita de santo- publicó una obra poética extensa acerca de sus recorridos de viajes y grandes aventuras culinarias.

Según dicen y leerás en ese artículo, de la obra sobrevivieron solo 66 fragmentos que bastaron y sobraron para demostrar la fama de este señor.

De allí se derivaron los grandes desarrollos teóricos que conocemos de Europa – específicamente en Francia donde son los precursosres de casi todo lo de esta área- y hoy en día es una muy amplia disciplina que difíclmente una solo persona podría abarcar así estudie todas sus aristas durante el resto de su vida.

Para no meterse en honduras y para no dejar por fuera nada, en wikipedia consigues esto:

…Es la ciencia y arte que estudia la relación del ser humano con su alimentación y su medio ambiente o entorno. El gastrónomo es el profesional que se encarga de este arte.

Así que creo que voy a corregir de aquí en adelante… Soy foodie a morir con aspiraciones de gastronomer. Creo que ustedes ahora entenderán porqué.

Y la última, que es la que más me gusta y fue la más novedosa para mi.

Comfort food… esa comida que te recuerda a la mesa de tu casa

La primera vez que escuché hace poco esa expresión, fue gracias a mis grandes amigas del blog vainas cooltas. Su podcast me transportó absolutamente a los sabores y aromas que en mi casa siempre hubo. Debido a extrañar y evocar esos sabores, mi redescubrir en la cocina fue natural, siempre intentando imitar lo que comí. Felizmente si se me da.

las tradiciones familiares de mi casa son la buena mesa

El compartir en casa de mi mami los viernes. Foto: Archivo familiar

Hablando de gastronomía con mi papá o con mi mamá, con mis amigos comelones -perdón foodies- se me podría ir horas, días y semanas. Para mi es una manera de hacer homenaje a mis ancestros siempre, tal como nos los refirió mi gran amiga Martha en un bello post.

Pero vamos, no nos pongamos tan nostálgicos; que no nos arrope alguna tristeza. Póngase a recopilar esas recetas familiares magistrales y con un poco de paciencia, les saldrán. Si quieres y mientras SheEmprende sopla su segunda velita, me cuentas qué plato de tu casa te gustaría reproducir. Puedo darte truquitos sobre ella que le preguntaré a la Señora Lucy. O cuéntame que tan foodie eres… Prometo hacer un test prontísimo.

p.d. Agradezco enormemente a la Profesora Hercy Berrío y su taller “Entre bocados y saberes” (FACES – ULA), quien me iluminó con parte de su material. Los dan online y si quieren saber de ellos,   pidan información en este correo: gastronomía.faces.cursos@gmail.com.

 

4 comentarios

  1. Pero me puedo casar con tu manera de escribir, es un absoluto deleite. Además me encanta que te metas en el mar de las definiciones, cuando se tiene claro los conceptos la vida es más vistosa. Gracias por la mención. Un abrazo. 😘

    • ¡Qué belleza! Es uno de los mejores regalos de cumple-marca que he recibido. Si, es que después de dos años (y los que vendrán) hay cosas en que debemos revisar los orígenes y complementar con nuestros sueños y proyectos. Nos da como más seguridad, más empuje y foco hacia el futuro. Y sé que contaré con el apoyo de vainascooltas para revisar muchas de ellas. ¡Saludos y nos vemos en su podcast!

  2. Ana Lulú dice:

    Soy una foodie total, mayores conocimientos para mi que me gusta tanto la comida pero leyendo esto no la disfruto como se merece. Gracias por ilustrarme

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